Llega el verano

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¿Recordáis cuando, de pequeños y llegado el esperado momento de las vacaciones, nos ponían de deberes redacciones superestimulantes e hipercuriosas como “escribe una redacción sobre el verano”, “escribe un folio sobre la primavera”o “escribe como ha sido La navidad”?
¡qué divertidas!
No recuerdo cuando fue la primera vez que tuve que escribir una redacción de este tipo, pero recuerdo muy bien que cuando no me la “adjudicaron”, quedé muy aliviado. Algo bueno tendría eso de hacerse mayor.
Hoy en día, en las vacaciones de verano hay dos opciones: o no compartir ninguna experiencia junto a nuestros hijos (gracias a esos buenos trabajos conciliadores de la vida familiar-laboral) o ponerles algún libro de refuerzo de verano, y cuando las horas de trabajo insufrible con este tipo de material… ¿educativo? llegan a ser de doble dígito, entonces les permitimos utilizar el móvil para consumo de juegos, de música y de vídeos en cantidades ingentes.
Y digo yo, con la cantidad de apps con las que podemos potenciar la creatividad, apps para realizar fotografía, vídeo, de música, de animación… únicamente somos capaces de regalarles a nuestros pequeños una mirada de reojo o un “vale, vale, qué bien! cuando, por fin, alcanzan el siguiente nivel después 4 horas de partida online.
¿De veras no podemos pasar un buen rato con ellos practicando senderismo en la que generen una ruta por geolocalización de los montes que acabamos de pasar, reconocer con el móvil las hojas de los árboles donde nos hemos parado a comer o grabar un vídeo de “las pozas” desde las que nos acabamos de tirar al agua?
Las vacaciones no pueden ser el siguiente momento en el que los pequeños se dedican sólo a consumir información. El consumo actual de información, sobretodo en formato vídeo, es más alto que nunca: los jóvenes han creado su gramola del siglo XXI, siguen a “youtubers” o devoran los últimos juegos para consola. eso no es malo, en absoluto, pero el uso de la tecnología no puede quedarse simplemente en consumir.

El verano es un momento en el que la familia y amigos disfrutan al aire libre, recorren espacios nuevos, trepan a las ramas bajas de los árboles o nadan hasta la lancha… y eso no está peleado con la utilización de la tecnología para hacer justamente eso que los dispositivos móviles nos permiten hacer mejor y más fácilmente: fotografiar y retocar las instantáneas más curiosas, producir animaciones en stopmotion, crear música y grabar y editar en vídeo esos momentos inolvidables.
Pero sobre todo son buenos porque nos permiten contar nuestras historias… sus historias, con sus voces, sus caras y sus emociones.
Eso debería ser el verano… el recuerdo de buenos momentos. Y ese el mejor “porqué” del uso de la tecnología móvil y la mejor forma de desarrollar su potencial.

 

imagen de Olga Sala, Flickr


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