Influencer vs Influyente

Influencer vs Influyente

INFLUENCER
vs
INFLUYENTE

Llevo una temporada pensando en estos dos conceptos y como estamos derivándolos hacia el primero más que hacia el segundo. 

Todo el que haya estado en la red durante algo de tiempo ya sabe que “influencer” pasó de un concepto muy concreto del que pocas personas podían alardear a otro muy diferente que, en ocasiones, incluso se lleva a extremos opuestos como algo «peyorativo» o «excelso«. Para mi, ser influencer era una condición que te ganabas por el hecho de tus convicciones, tus escritos, tus ideas y tu forma de hacerlo llegar en esa marea democrática, anárquica y horizontal en la que se convirtieron las redes sociales. En muchos sentidos… llegaban las personas a ese estatus porque influían determinadamente en la forma de pensar, de actuar y de ser de mucha gente. 

Sin embargo, llegó el dinero… y ser influencer pasó a ser un modo de ganarse la vida, de conseguir un número importante (en realidad, no importa la cantidad, siempre debe ser más alto) de seguidores que, por desgracia, simplemente te siguen por lo que aparentas ser. El dinero o la empresa en sí no es algo negativo “per se” siempre que se mantenga en unos niveles comprensibles (y eso ya es una cuestión subjetiva). 

Ha llegado a tal punto el problema que algunos influencers se han visto obligados a dar marcha atrás. La exposición a la que han tenido que someter su vida privada o las horas, largas horas, dedicadas a crear contenido (muchas veces de dudosa calidad) para ser  visibles y mantener el ritmo de publicaciones que permita no “desengancharse” a su fiel audiencia ha llegado a niveles insoportables.

Además, de la inevitable presión a la que se someten cuando hay dinero de por medio, es decir, empresas y productos que requieren de un ROI importante que visibilice que la inversión (normalmente en sueldo a la persona influencer) tiene sentido. Y, tristemente, incluso algún o alguna influencer ha llegado a suicidarse debido a la presión a la que se han visto sometidos, donde unas palabras, una conexión, un enfrentamiento mal llevado puede llevar al traste todo el trabajo realizado. 

people sitting on chair in front of computer

En educación, como en otras áreas de la sociedad, también hemos tenido el fenómeno influencer. No sé si en más menos medida pero, posiblemente porque es donde yo vivo, trabajo y disfruto, es en donde más me he percatado del proceso. Los influencers educativos también tienen empresas detrás que pagan para que hables de ellos, interesadas en verse conectadas con tu perfil o con tu mensaje o con tu sitio web. Y cuando digo empresas, no estoy pensando en empresas de tecnología que venden productos… en ocasiones (creedme, incuso son universidades, sí, universidades… que quieren verse conectadas en tu sitio web porque tu sitio web tiene un nivel de impacto X. 

No creo que haya nada malo en ello si lo dejamos claro y transparente en nuestro perfil, redes sociales, website… transparencia, es lo más importante. No es la crítica que, en mi opinión, hay que hacer al fenómeno, aunque siempre hay que tener en cuenta ese pequeño elemento disruptivo que depende más de lo que cada uno quiera poner como frontera. Es decir, lo que voy a contar en primera persona, lo que voy a permitir que se cuente en mi web por terceras personas o entidades, lo que mostraré en las RRSS… estoy de acuerdo con ello? Me siento cómodo? Soy transparente?

En cualquier caso, no creo que sea el foco sobre el que hay que hacerlo. Evidentemente el influencer necesita de la otra cara de la moneda, los seguidores. Y aquí es donde quiero pararme un momento. 

Los seguidores educativos son como cualquier otro seguidor, y eso tenemos que tenerlo claro y no rasgarnos las vestiduras aunque no queramos que se nos vea así, porque nos consideremos más críticos o creamos mantener cierta distancia… no es cierto. En realidad, muchos de los seguidores de influencers lo son sobre sus recursos, sobre sus contenidos, y tampoco hay nada malo en ello, siempre que seamos conscientes de lo que es en realidad. No podemos elevarlos al santuario por ser influencers, pero sí considero que se genera cierta dinámica hacia cuestiones o comportamientos que deberían hacernos pensar.

Photo by Kenny Eliason

Pero es esta combinación de astros, la que genera una situación compleja que no acabo de entender o que sinceramente me incomoda. Por un lado está el hecho de que las webs de contenidos o recursos, que no los critico, tienen una cantidad de visitas altas que no veo en otras webs de “planteamiento pedagógico”, esas webs que nos hacen reflexionar, que nos permiten mejorar nuestra práctica diaria, que hace que nos cuestionemos qué y por qué hacemos lo que hacemos porque nos llevan más lejos en nuestro conocimiento… o lo cambia. Creo que el hecho de recibir muchas visitas menos, no dice nada bueno. 

Y, por otro lado, tengo la sensación de que el fenómeno del “influencer” ha trascendido el hecho de las RRSS y ya se tiene en cuenta en medios, empresas, formaciones muy por encima del valor que otros docentes, mucho menos conocidos y menos relevantes en publicidad, pueden aportarnos. Esas personas “influyentes”…

¿Pero qué es un influyente? Personalmente creo que todos influimos en nuestro entorno cuando llevamos a cabo nuestra docencia. La única diferencia es el alcance de dicha influencia. Considerando que solo nos debe importar esa influencia positiva (o mejor dicho, trabajar par que la influencia sea siempre positiva)…

  • Hay quien influye solo en su alumnado, o quien llega a influir en las familias de dicho alumnado. Realmente fantástico cuando sucede. Y es algo a los que, como mínimo, deberíamos aspirar todo docente. 
  • Cuando ya se implica a nivel más general, podemos generar una implicación escolar, una influencia que puede cambiar el concepto de un centro (con todos sus peros… sobre todo cuando trabajas en dirección opuesta a una administración, cosa que casi es un imperativo hoy en día con las limitaciones, cortapisas, leyes, normas y constreñimientos varios que las diferentes administraciones se han inventado para tenernos contra las cuerdas, no para hacer una mejor educación, ¡no! para ternos contra la s cuerdas y vender sus ”influencers” políticos.
  • Incluso puedes incluir sobre otros docentes y otros centros educativos, cambiando dinámicas que pueden escandirse muy lejos… esos son los verdaderos influyente a nivel de sistema. 

Evidentemente hay personas que aúnan ambos perfiles. inlfuencers e influyentes. Esa sería la combinación perfecta. A alguno y alguna la conozco y se merecen esa cantidad de seguidores porque además generan una influencia importante sobre la docencia en general. Pero lo cierto es que no son los que más abundan. 

A lo que voy es que deberíamos ver todo esto con una óptica más abierta. No desdeñar al influencer porque, por algo ha llegado ahí, pero desde luego buscar al influyente. Localizar esos sitios webs que nos hacen pensar, que nos aumentan nuestros conocimientos sobre las áreas del saber, que van un paso por delante en áreas del conocimiento y que abren nuevas vías a todos nosotros. 

A eso influyentes, tenemos que cuidarlos. Sobre todo porque van contracorriente de las dinámicas oficiales y tiene mucho mérito ser capaz de influir cuando, para hacerlo, además tienen que luchar contra los elementos… y sobrevivir. 

Manel Rives
Manel Rives
Docente que trabaja con diferentes tecnologías, e intenta ayudar al alumnado a potenciar su creatividad y a realizar sus proyectos mediante tecnologías audiovisuales con nuevos dispositivos. Actualmente com oasesor de nuevas tecnologías y formación del profesorado en el Centro Autonómico de formación e Innovación de la Consellería de Educación

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