Yo sí te echaré de menos, Steve

Ayer fue un día triste. Un gran colega mío me dijo que lo había sentido como la muerte de alguien cercano, era raro porque no era cierto pero lo sentía así.

Yo no lo había dicho en todo el día, en el trabajo la gente se me acercaba y decía: “para ti es un día triste…” y yo sonreía, quizás porque no quería hacerles ver que si, para mi si fue un día triste. Pero no fue un día triste para los usuarios de Mac, fue un día triste para todas las personas aunque muchas de ellas no lo sepan o no quieran reconocerlo.

“Steve Jobs me cambió la vida”, suena raro, a “friki”, a “geek” fanático de la manzana… pero es la verdad.

Recuerdo cuando toqué por primera vez un Apple Performa (aunque ya había usado un ordenador), cuando busqué por primera vez una revista Macworld en las estanterías de un kiosco fuera de España o cuando viajé por la red en 1995 con mi mac. Si, esas máquinas me cambiaron la vida, pero no fueron los cables, el silicio o el packaging lo que lo hizo. Lo consiguió un hombre que demostró que una visión del mundo, una visión de la tecnología, de la comunicación entre el hombre y la máquina, una forma de hacer las cosas diferentes era más importante que el producto en si.

Algunos nos consideran fanáticos, MACeros nos llaman. Es posible. Pero yo sé que desde el día que conocí las ideas de Steve Jobs hechas realidad a través de unas maravillosas cajas, mi forma de hacer las cosas mejoró: gracias a esa forma de entender la tecnología, más allá del dinero que hace ganar, más allá de los bits y lo bytes, Steve Jobs me ayudó. Me ayudó a ser mucho más creativo de lo que jamás sospeché, a comunicarme mejor con las personas, a hacerlo de una manera más atractiva y potente, a presentar conceptos de manera elegante, a hacer posible lo que los demás (y yomismo) creían casi imposible y a hacerlo todo… mucho más sencillo.

En definitiva, me ayudó a aflorar un “talento” que yo desconocía. Estaba ahí, si, pero ha salido al exterior gracias a él y siempre se lo deberé.

Esa es mi historia, pero la historia de la deuda que tiene millones y millones de personas a las que la visión de Steve Jobs ha cambiado es mucho más potente. Steve Jobs ha cambiado la sociedad, la forma de comunicarnos y la forma de expresarnos y lo ha hecho a través de sus ideas, su visión y su pasión. Eso es lo importante, no los cables y el plástico… si se le compra a una marca el ordenador o a otra el tablet o a la tercera el móvil… lo realmente importante es el rumbo que la sociedad, en el día a día, ha tomado desde finales del siglo pasado y en este siglo XXI. Y en gran parte se lo debemos a él y a su visión.

Yo lo tengo claro, mucha gente lo tiene claro… y estoy completamente seguro de que la historia también lo dejará así escrito.

Gracias Steve, por ayudarme a encontrar mi “elemento”.



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