Trabajar desde el diseño

Tanto si enseñas como si aprendes, el diseño debería ser parte esencial del proceso.

No me refiero al diseño de actividades, ni a la programación puramente dicha. Me estoy refirieron a todo proceso creativo que contiene, en sí mismo, un diseño. Ese diseño implica un acercamiento, una idea inicial, un proceso, un producto y una revisión. Alguno buscarán similitudes de esto con la programación inicial, el Proceso de enseñanza, los exámenes y la evaluación de los mismos. 

Realmente es algo mucho más complejo, mucho más bello y mucho más ambicioso. Es que el profesor diseñe experiencias, genere situaciones de aprendizaje y revisión de los procesos. Es que el alumnado genere sus propias experiencias vitales, viva unos procesos interpersonales e intrapersonales, desde los cuales se llega a productos finales en los que se expresa dentro de sus círculos de influencia. Y saca sus propias conclusiones.


Si somos capaces de interconectar estas dos formas de ser y estar, conseguiremos diseñar experiencias vitales de aprendizaje. Ese diseño contiene una parte creativa en la búsqueda de retos, una parte de proceso de generación de ideas atrevidas, de soluciones de ideas inaginativas, una parte creativa en la generación de bocetos, tests iniciales, pruebas, borradores y productos finales. Y una parte final creativa, solidaria y reflexiva tanto en el ámbito académico, intrapersonales y en las relaciones personales. Y también una parte creativa plástica, por supuesto.

Trabajar desde el pensamiento basado en el diseño -Design thinking- puede posibilitar todas estas opciones y muchas más.



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