Sí pero no

Sí pero no

En esto de enseñar y aprender estamos medio envueltos en un eterno sí pero no. Hay un enorme sí pero no que engloba todas las pequeñas y grandes decisiones alrededor de la tarea de enseñar en la escuela, en el sistema educativo.
Un sí pero no enorme por parte de la administración, más interesada en vender humo y crear impacto mediático que en generar un verdadero cambio. Hay un sí pero no en el apoyo a las personas a las que se les adora y encumbra por capacidad, por pensamiento y por logros  pero cuyas palabras no se tienen en cuenta a nivel administrativo ni de confección de una política educativa real y ambiciosa.

Desde luego hay un sí pero no en cuanto a la tecnología educativa, liderada en la parte pública por individuos y entidades más interesadas en hacer creer a los medios de comunicación que saben de lo que hablan en vez de escuchar a los que realmente sí saben. Y no, no están en los departamentos e instancias que cortan el bacalao, allí se encuentran los que hacen seguidismo y los talibanes.

Y de haber este tipo de personas que, por conocimientos y visión deberían ser los mentores, los líderes, los causantes del cambio NECESARIO, los dejan fuera del ámbito de toma de decisiones.

Y esto es extensible a prácticamente cualquier autonomía y a otras cuestiones: cheque-libro, gratuidad de material directo a las familias, libros de texto digitales plataformas propias de la administración… si malos ejemplos los tenemos por doquier.

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Pero también hay un sí pero no más pequeño pero posiblemente con consecuencias tan o más nefastas en el día a dia. Es el sí pero no de la innovación educativa en el aula y el centro, donde tenemos un equipo de inspección que sí pero no sabe de estos temas (les viene muy grande, salvo honrosas excepciones). Un de «ponme en el papel las innovaciones» (siempre que sean en programas que vienen de la propia administración, no me interesa el resto aunque sea muy superior) pero no hagas cambios en el centro.

Recuerda que tienes que seguir la programación «como a mi me gusta» -adaptarse a una programación de una inspección que ni sabe de neuroaprendizaje, de tecnología educativa o de metodología es absolutamente kafkiano-, los estándares, la evaluación externa y la burocracia primero, por supuesto.

Hay otro sí pero no todavía más pequeño y posiblemente más complejo de tratar. El a cambiar la forma de enseñar, el a cambiar el foco de atención, el a desarrollar prácticas SEL, de empatía, de soft skills, de mentalidad de crecimiento… pero no, no te salgas de lo que te pido, ni hagas nada que no pueda ser parametrizado en sesiones, docentes, asignaturas y evaluación numérica.

Y todavía hay un nivel más bajo de sí pero no. El entendemos qué es importante cuando un pequeño asiste a educación infantil, un que se vuelve “quizás” pero casi siempre se convierte en no cuando tratamos de enseñar de forma activa en las aulas de primaria (muy pocos, sinceramente) pero que se vuelve un rotundo no con hermosas excepciones por parte de docentes, cuando llegan a la etapa de secundaria.

Imaginaos en la etapa universitaria…

Si en primaria lo importante es ayudarle a crecer cognitiva, emocional y socialmente. Mostrarles que nuestra labor es ayudarles a encontrar y potenciar sus talentos y ayudándoles a trabajar aquellas otras áreas que no tienen tan desarrolladas. Se cambian las tornas casi 180° cuando llegan a ala etapa de secundaria (recordamos que sigue siendo una etapa obligatoria) y los contenidos son el auténtico rey… y queda relegado todo lo demás.

Da igual que en esta etapa los pequeños vivan uno de los momentos más convulsos de sus vidas (¿recordáis cuando os pasó a vosotros? Porque yo sí lo tengo muy presente), da igual la poda neurológica, el desarrollo emocional y social tan potente en esos momentos, el. Ámbito en los mementos de sueño y los tírelos de activación. Es un sí pero no es tan importante todo esto como las asignaturas, todos los exámenes memorísticos que tienes que hacer o las califica ones que debes alcanzar y superar para llegar a la PAU.

O nos creemos que el sí nos abre las puertas a un mejor futuro o no estamos actuando con la energía que necesita nuestro alumnado, la energía del cambio

Y esto que debería notarse en los cursos que se dedican concretamente a ellos… se llama bachillerato, aunque estas prácticas se extienden peligrosamente a la etapa de secundaria obligatoria. Entonces todo lo que has trabajado en primaria sobre mentalidad de crecimiento, sobre aprender desde el error, sobre generar empatía cognitiva y conductual desaparece ante las exigencias basadas en el contenido. Y se convierten así, en las exigencias de las familias.

Y podemos, de este modo,  ver una evolución (preocupante a mi parecer) desde la perspectiva de la importancia del menor de forma holística a una visión puramente académica de retención de información.

Y ese cambio tiene efecto directo en las expectativas de las familias, y se debe también a un miedo a la nueva etapa, un miedo a que los docentes de secundaria, a los. Consideran peor preparados a nivel psicológico, pedagógico y metodológico (curiosamente la grandísima mayoría de la inspección proviene de secundaria y NO hay ninguna preparación en estas áreas en la inspección, NINGUNA) pero las familias nos plegamos un poco más hacia la visión que se exige en esta etapa. Así, empezamos a requerir que en los últimos cursos de primaria haya más contenidos y menos de lo otro.

Sí pero sí

a la confianza, al trabajo internivel, al desarrollo holístico, a un enfoque STEAM, al aprendizaje integral, al desarrollo de los centros y la mentorización

Un  importante a todo esto pero no es tan importante como el hecho de que apruebe en secundaria.

Y digo yo… ¿no debería ser un sí rotundo? Entiendo que los contenidos son importantes pero no son tan importantes como todo lo relacionado con las áreas de crecimiento personal y social. Alguno aducirán que para eso son las competencias, pero lo siento ese es mi “sí pero no”. Hemos manipulado el tema de las competencias para adaptarlas a cuestiones básicamente de contenidos. Y si no, repasad el curriculum, ¿cuánto tiene de peso REAL las competencias socio-emocionales en el curriculum? ¿Cuánto tiene de peso REAL el pensamiento creativo y crítico, la metacognición o la resolución de problemas complejos de la vida real?

Hasta los responsables del informe PISA lo está demandando. Es más, algunos países como el Reino Unido demasiado enfrascado en conseguir una  buena posición  en estas pruebas (sin conseguirlo) se niegan a pasar aprueba del PISA sobre creatividad que aparecerá en la próxima edición del 2021.

Todos los sí pero no que he comentado me duelen, pero este último es de los pocos que tenemos en nuestras manos para poder cambiar. Un cambio en educación secundaria que venga acompañado de una mentorizacion del docente hacia otra forma de ver el aprendizaje y otros focos de atención, una curva más suave entre etapas y un cambio de parecer entre el profesorado hacia qué hacen, cómo lo hacen y porqué lo hacen.

Y también en la etapa de primaria, por supuesto. Que no me olvido que también tenemos mucho margen de mejora.

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