Quieren mejorar la educación= más dinero x más tiempo

Leyendo en la red siempre buscando artículos sobre la educación o tecnología educativa, aparece de vez en cuando algún artículo que escribe sobre cuestiones que, aunque evidentes, demuestra cual debería ser el camino a seguir en la innovación educativa.

Una de esas cuestiones es la necesaria mejora de las capacidades, expectativas, habilidades y estudios de los docentes en ejercicio. Dichas mejoras están ligadas necesariamente a la formación inicial y a la continua. Por desgracia, la formación continua está ligada en su gran mayoría a la formación académica otorgada por la propia administración. Este hecho parecería lógico si no fuese porque la administración educativa sólo está interesada en las posibilidades que mejoran a la apropia administración y a su componente político. Esto me recuerda la inclusión de ciertas tecnologías por decisión política más que por idoneidad tecnológica y educativa, negando además las decisiones de los docentes que ven en estas últimas tecnología mejor índice de respuesta en el aprendizaje del alumnado, pero eso no es lo importante, ¿verdad?

Lo que resulta evidente es que cualquiera que sea el formato de formación docente necesita de dos cuestiones: financiación (que no gasto) y de tiempo. No se puede formar a miles de personas en un tiempo mínimo y que, además, dicha formación tenga una repercusión directa e inmediata en el quehacer del aula, cuando la propia administración no está por la labor de modificar sus propios patrones.

Estas dos cuestiones no son muy bien vistas por la sociedad. La primera, la financiación no está en la lista de prioridades ni para el gobierno ni para mucha de la sociedad que cree que impartir docencia es llegar al aula, abrir el libro y hacer los ejercicios en la libreta. Y lo segundo es todavía peor porque la percepción de los docentes es que nos dedicamos a perder el tiempo, cobramos demasiado y trabajamos muy poco. Es cierto que la percepción de la sociedad hay que trabajarla para cambiarla pero no es menos importarte el saber que parte de nuestro tiempo está dedicado a la formación continua.

Esto me lleva pensar algunas cosas.

  1. Qe el docente debería ser la persona que designe, decida, influya, proponga o explore la tecnología que va a ser usada en el aula.
  2. El docente debe tener tiempos en los que su formación es relevante para la administración.
  3. La formación debe ser continuamente ligada a la práctica docente y no al cacharreo de los cachiaches decididos por la administración de turno en los que la palabra del docente vale menos que la de cualquier asesor político sin idea de educación ni de tecnología educativa.
  4. Los tiempos que no pueden ir siempre de la mano del voluntarismo como sucede con los mejores eventos horizontales (en los que se aprende más, todo hay que decirlo) como en el EABE,jornadas ProyectoGrimm, AulaBlog, Novadors, jornadas Ciberspiral, PBLEsp…) ni ligados exclusivamente a la valoración de puntos del sexenio de la administración.
  5. La formación debe ir ligada a una formación inicial y continua líderada por la universidad, que lleve de su mano a los docentes, de los que aprender para mejorar esa formación universitaria inicial y a los que enseñar en innovación educativa, en un continuo y recíproco feedback.


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