Mentorización en las aulas y en los despachos

Creo fervientemte y apasionadamente en la mentorización. Creo que deberíamos introducirla tanto entre el profesorado como en el alumnado. Creo que educar es mucho más que otorgarles capacitación para el trabajo. Creo que, como docentes, podemos hacer mucho más en su futuro siendo mentores que siendo docentes. Así lo creo.

Como afirman en Mentor hay una serie de indicadores que, si las administraciones los tuviesen en cuenta (a ellos que les interesan tanto los números grandes), intentarían crear un movimiento mentor a gran escala. Pero eso no va a pasar, porque este tipo de movimiento necesita de cancha, personalización y espacio y entonces las administraciones no pueden vender la moto como han hecho con la (nefasta) inclusión de la tecnología en la escuela, las competencias básicas o claves, etc.

Unos datos realmente increíbles (sacados de la misma web) se refieren al alumnado que está en situación en riesgo de abandono escolar que recibe mentorización, entre ellos:

  • 55% del alumnado se maticula en ciclos superiores.

  • 78% del alumnado actúa como voluntario de forma regular.

  • 90% del alumnado se interesa en convertirse en mentor.

  • Prácticamente la totalidad de este alumnado está más interesado en alcanzar posiciones de liderazgo.

Pero hay otros datos todavía igualmente importantes sobre este tipo de alumnado que acaba siendo los que más abandono escolar realizan. Por ejemplo, un 52% intenta no faltar ni un día a calse y un 37% ni faltar a una sola asignatura. Un 46% mantiene una conducta completamente en contra de las drogas y el 27% de la ingesta de alcohol. Y el 81% participa regularmente en actividades extraescolares o deportivas.

Es evidente los efectos que produce un sistema de mentorización en los jóvenes, pero creo que ese mismo efecto se produciría en los propios docentes si existiesen esas figuras en el sistema educativo. No sólo eso, sino que se acabaría generando un efecto en escalada que desarrollaría todo un sistema interconectado. Pero para ello, es imprescindible la figura del asesor pedagógico-tecnológico como mentor… algo que a nadie de los de arriba le interesa.

Para terminar, una frase:

La función de líder es la de producir más líderes, no más seguidores.

¿qué perseguimos en nuestras aulas?



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