Matar al mensajero tecnológico-educativo 2ª parte

ipad-air¿Por qué los docentes no ven la tecnología como una oportunidad REAL de aprendizaje?Anteayer hablaba aquí mismo de una triste y trasnochada visión del uso de la tecnología en el aula, a partir de un artículo publicado en el ABC. En el artículo, algunos “expertos” proclaman que el uso de la tecnología no está dejando aprender, no aportan oportunidades y consiguen que el alumnado sea cómodo… por decirlo suavemente.Me pregunto muchas veces porqué sucede eso. Yo tengo mis conclusiones que son, sobretodo, mías y habrá quien esté de acuerdo con ellas y quien no.

  • 1ª causa: MALA INTRODUCCIÓN

Por un lado, está el hecho de que la tecnología se ha usado históricamente (y mucha gente sigue haciéndolo) para tecnólogos, para “frikis”. Mucha gente sigue considerando que hay que aprender código (programar) porque el código es importante para saber de informática. Mucha gente considera que hay que saber ofimática porque utilizar una hoja de cálculo, un programa de procesamiento de textos es esencial… otros consideran que es esencial la mecanografía, porque si no sabes escribir rápido nunca lo harás bien.Sinceramente creo que todos ellos están equivocados, y no porque considere que hay otra herramienta, faceta, vertiente más importante hoy. Como en otras ocasiones, la cuestión está en la óptica con que se mire.Este tipo de acercamientos a la tecnología ha producido mucha frustración. Por un lado personas que querían y quieren acercarse a la tecnología y su barrera de complejidad es tan alta que, literalmente, desertan de intentarlo después las primeras caídas con el alumnado. Por otro lado ha creado personas que son tremendamente competentes a nivel tecnológico, profesorado que tiene un alto nivel técnico que no necesariamente se convierte en una alto nivel pedagógico ni didáctico.Los primeros se han negado a si mismos la posibilidad de utilizar tecnología, en muchos casos porque las administraciones han decidido qué elementos tecnológicos (tanto hardware como software) son los que hay que impulsar, sin contar con el asesoramiento docente o con mal asesoramiento, que es mucho peor. Si hasta tenemos frases grandilocuentes de famosos pedagogos que han dicho:

La educación se arregla poniendo un ordenador para el docente, un cañón-proyector y una PDI por aula

Qué bien la hemos arreglado, ¿verdad?O, por el contrario, han incluido miles y miles de miniordenadores, inundando las aulas con software que otras personas han decidido esperando que, por ósmosis, se generara una cultura digital real, efectiva y profunda. Y no ha sido así, en absoluto… por mucho que los de arriba nos quieran vender motos. Algunas implantaciones tienen más de tiranía y de mercadotecnia política que de introducir real de tecnología en educación. Los segundos, los “expertos frikis” han producido el sigiente punto.

  • 2ª causa: MALA PRAXIS

Una vez dentro del aula, muchos son los que han creído que el hecho de tener ordenadores provoca cambios sustanciales. Eso es verdad en ciertos contextos. Sugata Mitra es un buen ejemplo de ello. Pero no es menos cierto que en otros lugares con contextos socioeconómicos completamente diferentes, los resultados no son ni siquiera parecidos.Y es que, aunque resulte muy triste decirlo, los docentes nos olvidamos de que existen otras incógnitas en la ecuación, una de ellas la calidad y finalidad del elemento tecnológico (el “café para todos” prolifera demasiado). El comprar mucho y gastar poco es la moneda de cambio: para qué gastar en buenas tecnologías son con las baratas hago lo mismo (no, no son baratas y no, no hacen lo mismo). Otra: la didáctica y pedagogía. Cómo y porqué enseñamos es tan importante como todo lo demás junto. Y a esa parte de la ecuación le dedicamos muy poco tiempo. Un buen ejemplo de ese problema llevado al uso de la tecnología en el aula lo escenifica perfectamente el profesor Puentedura con su modelo SAMR. Este modelo, del que he hablado en numerosas ocasiones en mi web, muestra varios niveles de profundidad en el uso de la tecnología de forma efectiva y significativa en el aula.Por desgracia, la mayoría de las personas se quedan en el primer escalón: en la sustitución. Utilizar libros de texto digitales de la misma forma que han sido usados los de papel toda la vida. Utilizar una PDI para dejar las tizas, hacer exámenes en Moodle para no hacerlos en clase.

No es un error que el docente haga estas cosas, el gran error es limitar al alumnado y su potencial por esta visión.

No es malo pasar por esta etapa, de hecho es necesario circular por ella, pero es igualmente necesario querer seguir subiendo la escalera: REinventar, REpensar, REorganizar, REsituar, REsponder a las nuevas preguntas que hay que hacerse a uno mismo para que el proceso de aprendizaje-enseñanza sea REal. Llegar al escalón de “redefinir” el proceso es más una cuestión de actitud que de conocimientos (que también), es más una cuestión de intentar que de saber hacer, de asumir riesgos que de dar cuentas.Algunos aducen que la tecnología “distrae”, es demasiado “divertida” y, al mismo tiempo, hablan de neurociencia y afirma que, sin emoción no hay aprendizaje. Los dos planteamientos no son compatibles. Es cierto que podemos dejarnos llevar por la luces de colores y fuegos artificiales de la tecnología pero no es menos cierto que ese problema lo tenemos nosotros, no la tecnología. Saber ver qué hacer, qué perseguir y cómo conseguirlo es tarea nuestra, no de la tecnología.Eso ha provocado que los frikis decidan que la tecnologia es el centro, que el instrumento es lo importante y que aprender es mera coincidencia de la suerte que tienen nuestro alumnado de habernos conocido. Y no, no tienen tanta suerte si nosotros lo planteamos así en el aula.

  • 3ª causa: FOCUS

Me encanta esta palabra inglesa. En castellano sería algo así como enfocarse, focalizar, pero ninguna me gusta tanto como ella: simple y directa. Y eso me hace pensar en porqué no nos enfocamos en lo importante. ¿Enseñamos desde la tecnología? ¿la usamos como pretexto? ¿o realmetne la usamos en el contexto y forma adecuada que nos permite llegar mucho más lejos que sin ella?¿Por qué culpamos a la tecnología de hacer mal las cosas si realmente somos nosotros los que no diseñamos los contextos de aprendizaje acertados?¿No será que no vemos el potencial de la tecnología en manos del alumnado y nuestra dificultad para generar experiencias que posibiliten el pleno desarrollo de las personas teniendo en cuenta la tecnología? esas experiencias vitales que no están contrapuestas a nada sino que la complementan… el no verlo así es no ver las potencialidades de la tecnología, es excusarse en ella para no ver nuestras fallas, nuestras lagunas.Cuando encuentras a alguien que se centra en lo importante, se evidencia que tiene claro qué, con qué, cómo y cuándo hacer las cosas. Quizás las primeras preguntas que debemos hacernos (con y sin tecnología) es porqué queremos que nuestro alumnado desarrolle, potencie, despliegue… porque eso nos llevará a otras preguntas. Es lo que ya hemos comentado en alguna otra ocasión:

Todo empieza con un por qué

Y esa pregunta iniciática es generadora de todo lo demás y debe existir en todo proceso. Y no es así. No nos preguntamos porqué debe haber elementos tecnológicos en el aula, no nos preguntamos porqué tiene que aprender de memoria ciertas cuestiones, ni siquiera nos preguntamos si será necesario en su futuro lo que estamos impartiendo. Y lo que es peor, estamos diseñando su futuro desde nuestra perspectiva, desde lo que hemos sido nosotros y cómo nos hemos construido nosotros, como si fuese ese ciclo del agua infinito e infranqueable. Y no… la formas de aprender, las formas de comunicación, las formas de desarrollo personal son esencialmente diferentes a las que hemos visto en el pasado. El futuro es diametralmente diferente a lo que hemos vivido.

  • 4ª causa: TU AULA ES EL MUNDO

Seguimos anclados en un cubo de cuatro paredes en el que, creemos, se centra el aprendizaje. Los elementos tecnológicos nos dan la oportunidad de generar experiencias que pueden (y deben) salir del aula. Debemos crear oportunidades para que la audiencia de lo que nuestro alumnado crea sea el mundo entero… ¿demasiado pedante? es posible, pero ¿porqué no intentarlo? El mundo empieza en las puertas del centro, y sigue por las calles de nuestro pueblo, con su carnicería, su floristería, sus policías y bomberos, con su montaña al lado de la autopista y su cole hermanado a 1000 km…con el terremoto a 8.000km y la estrella de pop que se apaga a 10.000.¿Por qué no generar posibilidades de salir del aula, de hacer vivir al alumnado experiencias en las que el uso de la tecnología le permiten interactuar, convencer, difundir, crear, defender con todos aquellos que existen fuera y que podemos intentar incluir en nuestro mundo?Exhibir al exterior es crear y crear no entiende de limitaciones de espacio ni de tiempo. No dales las oportunidades de hacerlo, es seguir creyendo que la educación es y será siempre sólo dentro del aula.



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