(in)dispensables

(in)dispensables

Una de las frases más socorridas en los últimos años y siempre dicha en un tono entre humilde y resignado es la de “no hay nadie indispensable… o todo el mundo es prescindible” para referirnos a nosotros mismos o a alguien cercano y valioso para nosotros. Curiosamente he visto utilizar más esta frase en puestos de responsabilidad dentro de la administraciones educativa… hacia abajo.

Y cada vez estoy más en desacuerdo con esta frase. Sí, sí que hay personas indispensables.

 

Photo by Jehyun Sung on Unsplash
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Cuando estaba en el CAFI, siempre se oía la frase referida a cualquiera de los asesores que estaban en el centro que estuviese a punto de salir. Curiosamente dicha frase siempre se utilizaba desde cierto puesto (político… o a dedo) pero nunca para arriba.

Podría decir puestos y situaciones en las que una persona u otra marcan la diferencia, a mi sí me resultan indispensables. Creo que con Mar y Esther tuve las mejores jefas de departamento posibles, marcaban una clara diferencia (a favor) que, aunque ellas no lo quisieran, eran indispensables. Conozco a Pablo, el mejor diseñador que haya tenido (y puede permitirse) la Consellería de educación… y es maestro, lo cual lo debería convertir automáticamente en indispensable.

He tenido por compañeros en ese departamento a gente como Toño o Nacho que, ya sólo por su óptica y conocimientos (el primero con un exhaustivo conocimiento sobre licencias en el plano educativo y el segundo siendo un docente con un más que documentado bagaje educativo y tecnológico en su PLE) eran indispensables. Y podría seguir con Victoria, Suso… intentado cambiar una política anticuada en cuanto a la formación docente.

Photo by Yong Chuan on Unsplash
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He podido compartir mesa y charlas tecnológicas con personas que anteriormente fueron asesores de educación en Andalucía como Diego García o Eusebio Córdoba,  que podrían hacer mucho bien dentro del sistema. O con José María Ruíz, para mi un referente. Todos ellos son indispensables.

Podría nombrar cientos de docentes que son, igualmente, indispensables más allá de sus propios centros educativos, que han conseguido generar dinámicas, inversiones e innovaciones que, al irse del centro, estas han desaparecido completamente… sin dejar más rastro que lo que duran en la página web del centro. Gente que ha inspirado a alumnado, a familias y docentes a hacerlo mejor, a cambiar, a arriesgarse, a vivir motivado y a motivar, a conocer y recorrer caminos y a explorar lo desconocido. Los docentes que realmente marcan el cambio más fundamental y más necesario en nuestro sistema. Pero no… al final el sistema acaba expulsándolos… o quemándolos, que es peor.

Y no nos podemos permitir el lujo de expulsar a estas personas, de hacerlos (in)dispensales

Lo triste del asunto es ver como todo este talento se desprestigia en un sistema que prefiere mantener un nivel bajo y prescindir de personas que marcan la diferencia claramente, eso es ser prescindible. Pero ser prescindible por los criterios erróneos es una triste realidad.

Y antes de que alguien de arriba me lo diga, ya sé que existen otros profesionales que lo pueden hacer bien, no lo niego. Pero me repugna y me escandaliza la situación en la que las administraciones dejan de utilizar personas que marcan la diferencia utilizando este eslogan cuando, hacia arriba, sí que se cree en los líderes y las personas que, políticamente, les viene bien o son adaptables a las exigencias del político de rango superior… entonces sí, la gente se vuelve indispensable. Entonces sí, vender humo y estrategias políticas en educación es algo que implica tener a alguien indispensable.

 

No nos podemos permitir el lujo de expulsar a estas personas, de hacerlas (in)dispensales

Lo verdaderamente triste es ver desaprovechado el talento y la capacidad de personas simplemente porque no se pliegan a los requerimientos del político de turno, se queman tardando más o menos tiempo dependiendo del tamaño de su hígado o el hartazgo es tan grande que necesitan salir de ahí para respirar aire limpio. Y no es que no lo intenten… pero como no tienen un perfil político y la capacidad de decisión es prácticamente nula, aguantan tirando del carro lo que les dure de gasolina en el cuerpo.

Todo esto aderezado con otros perfiles de docentes, asesores, técnicos, instituciones etc. que no… que no aportan ni en la misma medida ni en el mismo sentido. Pero viene muy bien a un sistema como el nuestro, tener este tipo de perfiles con los que jugar, con los que crear las sinergias políticas que luego pueden vender mediáticamente… porque de esto va el asunto últimamente: de vender desde la política hacia los medios, lo que la administración pública quiere dar a entender como innovación, como educación o como fin educativo.

Photo by Ross Findon on Unsplash
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  • ¿Quieres hacer ver que te gastas un pastizal en tecnología?

No hay problema, creamos una porquería de plataforma como eDixGAL, lo aderezamos con la borralla de Abalar y a vender motos! Eso sí, gastándonos 27 millones de euros, hay que salir en los medios todo lo posible y más. Objetivo conseguido.

  • ¿Quieres hacer ver que estás revisando cómo funciona el sistema educativo, el currículo y los engranajes del sistema?

Montamos un sistema de evaluación diagnóstica que no sirve absolutamente para nada de lo anterior pero queda muy bien ante los medios y ante las familias que sinceramente piensan que sí.

  • ¿Que quieres un centro “democrático”?

Pues montamos una norma en la que el aula se solicita (por supuesto a 1 de septiembre, no vaya ser que en junio hagamos una mala decisión) por el número de años que llevas en el mismo centro educativo. Un motivo muy profesional… ¿verdad? Eso sí, vaciamos de voz y decisión a las familias en la misma ley.  No vaya a ser que a la administración le vaya mal.

Y así podríamos seguir… infinitum

Me resulta un crimen que en esa tesitura haya perfiles que marcan un camino, una diferencia, un tipo de hacer y de entender, docentes con capacidades y talentos que merecerían ser no sólo reconocidos, sino valorados y ayudados en sus objetivos… y resultan ser, para los que justamente buscan talento y líderes educativos (in)dispensables y prescindibles.

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