Estate quieto que te estoy enseñando…

ecuacion_aprender

La ecuación se vuelve cada vez más formación, más entrenamiento, más calificación, más evaluación y menos aprendizaje. Creemos que una parte de la ecuación es igual a otra, ponemos en una lado del igual la cantidad de tiempo asignada al aula, la cantidad enorme de tareas de deberes, los exámenes, las reválidas, las pruebas externas, la repetición extenuaste de ciclos de contenidos en espiral y al otro lado del igual escribimos “aprender” y con eso, sencillamente nos auto-argumentamos que enseñar es igual que aprender.

Hemos olvidado una de las cosa más importante, los griegos ya lo decía: “Mens sana in corpore sano“, pero se ve que pasa el tiempo y nuestra memoria selectiva no nos ayuda mucho… quiero pensar que es eso, porque tan tontos no nos podemos ser. Y en ese sano, el cuerpo se mueve, aprende cinéticamente, los músculos memorizan, aprenden nuevas situaciones espaciales y temporales, se relajan y contraen… aprenden de verdad.

Curiosamente es el cuerpo el que menos ejercitamos en la actualidad, el que más castigos recibe en nuestras escuelas. No te muevas, no hables, no mires al de al lado, siéntate mal, no… Cada vez la educación física tiene menos capacidad de maniobra, pero resulta igual de sangrante la ausencia del teatro, la danza, la pintura, la escultura, la música… las ARTES. En cualquier caso, elementos que utilizan el cuerpo para entender y manifestar las capacidades que nos hace únicos.

La realidad es todavía peor: tenemos en las escuelas a niñas y niños que sólo pueden dedicar pequeños momentos del día a “jugar“. Una de esas actividades que ha permitido al ser humano llegar más lejos que nadie, algo que hacen muchas especies animales en temprana edad para enseñar modelos de conducta, desde los depredadores felinos hasta las acciones sociales de chimpancés. Y dejamos cada vez menos espacio al juego, menos tiempo a la diversión, menos posibilidades de esparcimiento a los más pequeños, convirtiendo las escuelas infantiles en centros educativos “serios“.

Os recomiendo leer estos dos artículos que versan sobre esta problemática y hacia donde nos deriva.

Why Preschool Shouldn’t Be Like School

Se aprende más jugando que estudiando



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