Escribir en el siglo XXI con el iPad

A partir de la lectura de un artículo de Edudemic acerca de los mitos de escribir en el iPad (con el que estoy bastante de acuerdo, por cierto), me gustaría hacer una reflexión acerca de lo que “es” la escritura y de lo que “debería ser” la escritura en los tiempo que corren. Desde mi punto de vista claro.

Llevamos escribiendo desde que a alguien se le ocurrió dejar una huella impresa sobre una pared, de ahí pasamos a hacerlo a bloques y a lo largo del tiempo hemos ido “adelgazando” el soporte sobre el que escribimos.

En una segunda etapa, hemos conseguido cambiar el sistema de escritura manual (entendiendo “manual” como el uso de plumas, lápices y bolígrafos que utilizamos directamente con nuestra mano predominante).

Pero… y a muchos les cuesta creerlo (pero considero que no es menos cierto) ya estamos en una tercera fase. En esta incipiente tercera fase ya podemos escribir… sin escribir. Es decir, ya podemos “dictar” a nuestro dispositivo para que sea éste el que escriba por nosotros.

Lo cual nos deja varias cuestiones más claras:

  1. El texto estuvo, está y estará con nosotros por mucho tiempo.
  2. Para llegar al texto no es necesario escribir directamente, podemos dictarlo. Es necesario leerlo posteriormente (y si me apuráis ni eso, ya que está en nuestras manos sistemas que leen por nosotros).
  3. Ya estamos en la época de que el texto tiene que convivir con el resto de lenguajes, a ver si nos vamos enterando de una vez.
  4. Y por último, y visto lo anterior, ¿es necesario seguir enseñando sólo a escribir con la misma energía e intensidad que antes, cuando era el único modo de transmisión de información?

Y ahora que me he explicado, podéis leer el artículo de Eudemic que habla sobre los 5 mitos de escribir sobre el iPad. Me parece una acercamiento interesante por varios motivos. El hecho de escribir no tiene que igualarse a crear contenidos sólo escritos, ni al hecho de presentar información sólo en papel, ni tampoco en grandes cantidades.

Escribir es escribir y debemos usarlo en diferentes contextos: tomando notas en Evernote para pasarlas a nuestros compañeros en libretas compartidas. Utilizar el texto necesario para generar un ensayo que tiene imágenes y texto a partes iguales. Organizar nuestras ideas de desarrollos de proyectos en mapas mentales…

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