Desarrollando la cratividad en el aula

Nuestra queridísima y maltratada creatividad está siendo objeto de estudio, ahora más que nunca parece que es importante (para todos menos para los que dirigen el pastel educativo) en esa sociedad laboral que exige un “making an impact” a los trabajadores del futuro (ya más presente que futuro diría).

Y algunos, acertada o desacertadamente, hace tiempo que creemos que desarrollarla, fomentarla, trabajarla, cultivarla es algo tan o más necesario como el resto de alfabetizaciones. Sí, Sir Ken Robinson ya lo decía hace 10 años, 10!! y seguimos igual.

¿Pero cómo podemos desarrollar la creatividad en nuestras aulas? La primera respuesta requiere una aproximación justo a la inversa… en negativo. ¿Cómo no desarrollamos la creatividad? utilizando el libro de texto como único ser sintético que puebla nuestras aulas. Y, aunque parezca increíble, esto que afirmo sigue sin entrar en el sentimiento docente.

todavía a día de hoy, la gran mayoría de los docentes (y de directores, y de inspectores, y de dirigentes políticos, etc.) creen, de forma absolutamente anacrónica, que el aprendizaje se realiza cuando memorizas y vomitas sobre un examen y cuando repites una y otra vez lo mismo. No estoy diciendo que no haya que practicar lo aprendido, es evidente que no es así, se domina una lengua cuando se usa de forma reiterada. En los cálculos matemáticos se obtienen menos errores cuando se ha practicado lo suficiente.

Pero deja de ser aprender cuando las repeticiones son exhaustivas, deslocalizadas de cualquier tipo de motivación, descontextualizadas y tremendamente repetitivas. Eso es, como mucho, entrenarse, y no aprender, aprender es otra cosa muy diferente.

¿Pero cómo podemos desarrollar la creatividad? Resulta muy curioso que las nuevas empresas, sobre todo las relacionadas de un modo u otro con la tecnología: informática, videojuegos, telecomunicaciones, bioingeniería, robótica… pidan a gritos que una de las áreas a desarrollar sea la creatividad, cuando el sistema educativo circula en sentido contrario, buscando estándares y contenidos que todos olvidamos al mes de hacer el examen.

Yo creo que todos tenemos en nuestro interior ese potencial creativo, pero como todo potencial, hay que desarrollarlo, hacerlo florecer, potenciarlo. Y dar espacio en nuestras aulas es esencial para que esto ocurra. La creatividad también depende, y mucho, de nuestras vivencias, de nuestros recuerdos y de nuestra calidad de vida (para bien o para mal, muchos de los grandes artistas han tenido vidas muy oscuras, duras o complicadas desde las que han desarrollado una serie de elementos que han permitido explotar su creatividad

Por ello es importante que las vivencias y experiencias vitales que podamos ofrecer a nuestro alumnado permitan diseñar el espacio y el tiempo para poder potenciar su creatividad, lo cual no significa para nada que siempre hagan lo que se les pase por la cabeza en cualquier memento.

Desde el inicio

Es evidente que la creatividad debe permitirse florecer desde temprana edad, lo que algunos docentes (sobretodo los dados a pensar que cuando los pequeños llegan a primaria es cuando aprenden de verdad, y no digamos cuando acceden a la secundaria) desdeñan continuamente. Un entorno infantil que permita desarrollar la creatividad es aquel en el que permite expresarse plásticamente a los pequeños, quizás la idea de que hagan “fichas” no es la más oportuna o el hecho de ejercer mucha presión sobre el dibujo “perfecto” en el que no se salgan de la linea no ayuda mucho. No digo que no haya que trabajar esas cuestiones pero les damos demasiado peso y nos olvidamos de otros elementos tan o más importantes.

Recursos y más recursos

Los entornos ricos son aquellos que cuentan con espacios multifuncionales, con mobiliario cómodo (y no, nuestras escuelas e institutos siguen manteniendo la fisonomía clásica de un centro educativo de hace 40 años… hasta las sillas y mesas apenas han cambiado). Pero también hemos de contar con multitud de materiales plásticos, analógicos y digitales que permitan acercarse a diferentes modos de operar, nuestro cerebro aprende a adaptarse a diferentes entornos, trabajos y exigencias de manera más fácil si ofrecemos ese entorno rico y variado, con lo cual generar elementos creativos es mucho más posible.

¿por qué no pueden niños de infantil utilizar robótica? ¿por qué no pueden los niños de 2º de primaria usar una impresora 3D? ¿por qué no pueden los jóvenes de educación secundaria realizar stopmotion con plastilina? ¿por qué no pueden crear maquetas?

Diferentes objetivos

Si lo que le exigimos a los pequeños es una única respuesta y no posibilidades diferentes, obtendremos una mejora en el pensamiento convergente, pero nuestro pensamiento divergente o discurso lateral se verá mermado si no proponemos situaciones en las que las respuestas sean variadas, diferentes, si no permitimos que ofrezcan opciones, ideas o pensamientos propios. Y sobretodo si no los valoramos, y no… no me refiero a evaluarlos, sino a valorarlos.

El tiempo

En ocasiones la creatividad espontánea es muy interesante, pero no siempre cumple con los objetivos. de hecho, una docente hizo hace algunos años un experimento con dos grupos de alumnado en los que les pedía lo mismo, dibujar un reloj, a los primeros les dio 5 minutos y a los segundos les permitió 1 hora. Los resultados de los primeros eran simples bocetos, mientras que los segundos realizaron auténticas maravillas creativas. En la mayoría de las ocasiones, la variable tiempo juega en contra del objetivo que perseguimos y resulta un auténtico limitador de la creatividad. La flexibilidad temporal inexistente en los cuadriculados horarios educativos no permite avanzar mucho en ese campo pero hay colegios que han desarrollado otras formas de organización: módulos más amplios en los que englobar distintas áreas, trabajo por proyectos desde una filosofía STEAM, trabajar con varios docentes al unísono, crear espacios MAKERSPACE, etc.

Acotaciones

Crear es también obtener diferentes resultados con las mismas premisas que las personas que están a tu alrededor. Crear es también ofrecer diferentes propuestas con lo que se podría denominar “acotaciones”, que no son más que limitaciones de elementos, de tecnologías, de métodos, de ideas o de medios… Acotar es también poner pequeños “palos en las ruedas” de los procesos, hacerlos más interesantes o haciendo hincapié en partes que quieres potenciar o para evitar reiteradas soluciones finales.

Es el proceso!!

¿De qué nos sirve hablar de cambio educativo, del enorme significado de la metodología, de potenciar las soft skills, de poner al alumno en el centro… si al final lo que importa es el resultado que consiguen alcanzar en un examen (escrito)?

Nuestro sistema educativo está claramente obsoleto no ya en sus formas sino en su base filosófica. Si queremos potenciar la creatividad, el proceso es mucho más importante que el resultado final, incluso si el resultado final es un producto real o digital. De cómo abordemos el proceso, el resultado final será consecuente con ello. No quiero decir que no haya que valorar (y evaluar si fuese necesario) el producto final, quiero decir que hay que valorar el proceso que termina en la generación del mismo. Y cuando pones la fuerza en el proceso, tienes muchas más oportunidades de utilizar el ensayo-error (ese que se usa sobretodo en la industria tecnológica a la que se quiere lanzar el futuro alumnado) como sistema principal de aprendizaje.

¿Y si pasamos los procesos de diferentes grupos entre grupos de alumnado en el aula? ¿Y si comenzamos un proyecto con unos y lo terminamos con otros? Podrían darse situaciones de procesos bastante ricos.

"En la escuela siempre se ha hecho así…" es el peor de los errores

Photo by David Clode on Unsplash

La importancia de preguntar (…bien)

El aula debe ser un lugar en el que preguntar nunca sea sinónimo de afirmar nuestra ignorancia (en tono peyorativo). Y en ese sentido, nosotros debemos fomentar las preguntas enriquecedoras, para permitir que ellos busquen -en un entorno que no espera una respuesta concreta acertada y aprobada- lasposibles respuestas y para permitir que ellos realicen las suyas. Aprender a realizar preguntas valiosas es también una forma de potenciar el pensamiento crítico… el ¿por qué…? ¿Y si…? ¿Qué pasaría…? ¿Cómo surge…? ¿qué te llama más la atención?

familias y mentores

Si creemos que los roles que pueden llevar a cabo el alumnado son importantes, básicamente porque eso es lo que tendrán seguramente si llegan a trabajar en empresas medianas y grandes, y porque en la vida nadie hace sólo una cosa, tenemos que provocar las necesidades y los marcos de trabajo desde las aulas. Si buscamos líderes, tendremos que generar escenarios en los que puedan surgir y potenciar dichas habilidades.

Y una de las mejores formas de hacerlo es provocando que expertos externos y mentores acudan al aula, que ayuden a provocar dichas habilidades en el alumnado. Los mentores no sólo son necesarios en el aspecto emocional (que también… y mucho) pero también son esenciales en el aspecto cognitivo. Y uno de los grupos que menos dejamos participar y más podrían hacerlo son las familias.

Las familias son esenciales en un cambio de paradigma sustancial. Y también son, en multitud de ocasiones, expertos en diferentes áreas a los que podemos recurrir para mostrar otras realidades o profundizar en las que ya tenemos en camino.

En definitiva, en el aula existen innumerables recursos en nuestras manos para darle valor a la Creatividad, no todos los que quisiésemos ni los que podrían poner, pero si algunas decisiones que podemos tomar.

Como hemos comentado en numerosas ocasiones: “En la escuela siempre se ha hecho así” es el peor de los errores.



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