Cuando el Pisuerga pasa por Valladolid (1ª parte)

La educación pública está en peligro. Es cierto, lo está, también lo estaba hace un año o cinco años, simplemente que ahora es bastante más evidente. Últimamente oímos hablar mucho de financiación del sector público que, aprovechando que las cosas están mal y hay que hacer recortes (ay, no! espera, “reordenación del gasto público” según el impresentable y perfecto ejemplo de político español y vividor del cuento Durán y Lleida).
Los políticos que nos ha tocado sufrir no creen en una educación igualitaria, pública, al alcance de todos, excelente y compensatoria. No lo creen, pero tampoco lo creían los que estaban antes (hablo de Galicia y de su bipartito bicéfalo que mantuvieron y mejoraron las condiciones de la mal llamada escuela privada concertada, subvencionadas sería más correcto) ni tampoco lo creen los políticos del ministerio. Y esto es evidente si se repasa las decisiones tomadas en los últimos 10 años a cualquier nivel.
Nos dicen que hay que recortar. Es cierto, hay que hacerlo, es evidente que la educación es una INVERSIÓN pero hay que priorizar. Bien, prioricemos.
¿Se ha priorizado la gestión en cuanto a la adquisición de libros de texto escolares? No. Se ha mantenido una relación (como poco, cuestionable) entre profesorado, editoriales y administración en la que los últimos han pasado de hacer préstamo por cuatro años (decían que era muy caro de sostener) a gastarse el mismo dinero a través del sistema de cheque-regalo cada año y además han obligado a cambiar algunos textos a castellano (más gasto encima y sin ningún tipo de base pedagógica).
Por la parte de los docentes, se sigue solicitando libros de texto al alumnado como cada año, sin explorar otras vías como el trabajo por PBL o la investigación por equipos interdisciplinares, así que los docentes tenemos bastante parte de la culpa por el dinero gastado en ese concepto. Poca priorización veo aquí sabiendo que se tiran 900 millones de euros al año.
Se prioriza en nuevas tecnologías? No. Se mantienen los viejos y caducos parámetros de programas 1×1 en los que lo único importante es el pliego de condiciones a negociar para conseguir meter más kilo de ordenador por unidad de medida de dinero. Nada más. Pro ese “nada más” se lleva varias decenas de millones de euros, en España unos 800 millones € concretamente.
No hay hueco, desde la administración, para estudiar otras propuestas que (y llevo tiempo oyéndolas) los expertos creen absolutamente necesarias para mejorar la formación del alumnado y que deberían ir encaminadas a potenciar la creatividad, la investigación y la interconexión. Politiquismo del barato aquí de nuevo. El Abalar con sus millones de euros solo sirven para mayor gloria del político de turno en su panfleto diario en prensa.
Pero no estamos exentos los docentes, que repetimos modelos de 1 contra 25 (como llama yo a este tipo de clases) donde la santa PDI es el centro y los ultracutrportátiles de Linux sus apóstoles -que por supuestísimo que hace todo exactamente igual de bien y con el mínimo esfuerzo que con otros sistemas (no se lo creen ni los que lo inventaron)-.

Hay ciertas cosas que me ponen del hígado en todo esto del debate de la educación púbica. Los temas vudú. Por parte de la administración no quieren decirlo aunque saben que es cierto. Están recortando personal para bajar la factura. Son los que mandan y tienen la sartén por el mango y pueden hacerlo y uno puede incluso entenderlo, sabiendo como están las cosas en la empresa privada donde la gente acaba haciendo más horas cobrando igual o menos, cuando no pierden el puesto de trabajo. Entiendo que algo debemos aportar.
Pero el conselleiro no debería ser, como mínimo, hipócrita. Porque la realidad es que es un ERE encubierto. Hay que racionalizar, dicen. Bien… Racionalicemos.
¿Por qué no se exige a los transportistas escolares que rebajen su factura? Hace un par de años, alguien de la administración me dijo que el coste de transporte escolar en Galicia era de 360.000€ diarios. Me parece un buen sitio por donde empezar a recortar.
De paso, en vez de hacer que el profesorado haga las veces de cuidadores, podrían exigir que fuesen las cuidadoras de autobús… o eso o llevamos el modelo de educación a la sanidad y eliminemos a los celadores, porque bien pueden los médicos llevar a los enfermos de un lado a otro, llevar una camilla es fácil ¿No?
Los comedores escolares son un agujero en el que cabe mucha gente que vive a una determinada distancia y come gratis o por muy poco dinero independientemente de su renta y no debería ser así. O come todo el mundo gratis o se entra a valorar cuestiones como la renta para que los que más tienen, más paguen (la comida de sus niños en el cole, también).
Pero donde realmente se puede reducir la fctura de la educación es en dos aspectos muy evidentes que NINGÚN político de Galicia o de Madrid quiere entrar. Y es que la escuela privada concertada no solo está viviendo del dinero público sino que es una estrategia de “esta clase política” el potenciar esa escuela privada (y religiosa) para unos pocos con dinero de todos.
El 35% del presupuesto para educación no universitaria se lo lleva la escuela privada que además está consiguiendo abrir nuevos centros con financiación pública (y a fondo perdido) que persiguen objetivos tan poco educativos como el adoctrinamiento religioso o la discriminación de sexo. Por no hablar de la discriminación oculta de raza o étnica que resulta más que evidente aunque no públicamente reconocido.
Curiosamente no se ha realizado ningún tipo de recorte en ese sentido por parte de las administraciones. Pero lo más curioso es que los anteriores políticos, más allá del hecho de no financiar centros que realicen separación por sexos en su alumnado, no ha modificado ni una coma esa situación (ni en la consellería de educación en Santiago ni en el ministerio en Madrid). Hablamos de muchos millones de euros, pero muchos muchos anualmente.
El otro gran aspecto a recortar y que generaría grandes beneficios tanto educativos como económicos es la eliminación del adoctrinamiento religioso en la escuela pública. Digo educativo porque si alguien cree que la relgion es formacion está más que equivocado, es adoctrinamiento y eso no debería tener cabida en un centro que diga ser educativo. Por no hablar del lamentable reparto de carga horaria (más sesiones de religion que de música en cualquier de las etapas no obligatorias).
Pero también a nivel económico. Acabo de leer que Madrid (ejemplo que no dista mucho del nuestro) gasta anualmente 35 millones de euros en las clases de religión de las etapas educativas no obligatorias a lo que hay que sumar el gasto en libros de texto de esta asignatura.

No está mal el ahorro por ahora, no?



Deja un comentario

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies
A %d blogueros les gusta esto: