Criterios tecnológicos

Cuando acabe de escribir esta entrada, es muy posible que comiencen a llegar comentarios y mensajes del tipo: “Es que con software libre haces lo mismo“, o del tipo “Es que te vendes” o su variante “hace tiempo que se te ve el plumero“, lo cual me demostrará que algunas personas no argumentan antes de discutir, sí, antes de discutir.

Pero no van por ahí los tiros…

La cuestión que llevo observando de un tiempo a esta parte y que, de algún modo, ya he puesto en tela de juicio en anteriores ocasiones como aquí, es que la adquisición de tecnología en las aulas adolece de criterios que no sean el económico. Me explico:

 

Vaya por delante que defiendo a capa y espada que las decisiones de adquisición de elementos tecnológicos debe ser, a mi juicio, de cada centro, de forma que cada colegio o instituto genere sus propios proyectos y, en base a eso, adquiera lo que consiere más aceptable bajo los criterios que consideren oportunos, aunque estos no coincidan con los míos.

No sucede así en la administración pública por desgracia.

La cuestión que realmente me desmorona es que en la mayoría de los lugares, también fuera de España, la adquisición de la tecnología se basa en:

  • El mínimo gasto económico del dispositivo,
  • La adaptabilidad a lo que ya sabe hacer el docente-institución-admnistración, es decir, las hablidades y dinámicas que ya lleva a cabo el maestro y
  • Procesos ya practicados y objetivos ya mensurables.

Pongo un ejemplo. Los ordenadores de sobremesa -entre los que destacan los portátiles- siguen siendo los elementos más adquiridos. Y dentro de ellos los ChromeBook destacan. No me parece mal que lo hagan, lo que cuestiono es porqué lo hacen. Lo que me pregunto es porqué no lo hacen los dispositivos multitáctiles o los smatphone.

 

Estamos ante una generación con enormes potencialidades, con gran capacidad para crear en tantos lenguajes y de forma tan sencilla que no nos llegarían las horas para poder abarcarlas todas, posibilidades de usarlos de tantas formas y en tantas posiciones que sería ridículo sobrevalorar que el dispositivo ha de usarse sentado escribiendo sobre un teclado y realizando ejercicos sobre plataformas online o de escritorio. ¿por qué es así entonces?

Bueno, si os dáis una vuelta sobre las últimas estadísticas de introducción de tecnología en las aulas en USA (por ejemplo) veréis que lo que más se valora es el bajo precio del dispositivo que se adquiere. E insisto, no estoy en contra de ninguna de las opciones tecnológicas, lo que me pregunto es porqué el precio primero. ¿Por qué mantener la misma estrcutura de persona sentada con un teclado y por qué para realizar sobretodo TEXTO?

 

Tenemos una generación de dispositivos y software de potencia creatividad en nuestras manos como nunca hemos tenido

Tengo la sensación de que nos dejamos más cosas de las que ganamos. Tengo la sensación de que el paradigma de la escuela de siempre sigue ganando por mucho que leamos noticias sobre la revolución educativa, porque es evidente que mantenemos los planteamientos más básicos, a saber: cómo son y hacen las personas con algo en las manos, cómo se agrupan en el aula ¿Han de sentarse? ¿deberían tener sillas? esa misma filosofia de siempre en el aula que mira hacia el profe al lado de un encerrado (ahora con lucecitas) sigue siendo la mayoritaria.

Mientras no discutamos algo tan sencillo como esos elementos y cómo nos relacionamos con la tecnología dentro y fuera del aula y para qué… no tendremos encima de la mesa los criterios adecuados. Y el económico será el primero, ni el segundo ni el tercero. Será el primero.

Pero eso tendráñía que decidirlo cada centro educativo… si le dejan.



2 respuestas a “Criterios tecnológicos”

  1. Sabiendo que tienes razón, por lo menos casi toda. Tengo que puntualizar que seguir el criterio de algunos profesores es por lo menos tan peligroso como el de la administración. Muchos se o nos dejaríamos llevar por buenos comerciales que les venden unas botas a un gusano.
    Desde hace un tiempo pienso que el dinero debería aparecer cuando se demuestre un proyecto serio, beneficioso para enseñar a los alumnos y por supuesto evaluado por gente con conocimientos y pocos amigos.

    • Manel Rives dice:

      No puedo estar más de acuerdo contigo. Por eso siempre pongo por delante que los centros deben presentar proyectos realmente beneficiosos, emocionantes y arriesgados. Es en esa línea donde se produce innovación. Entonces es cuando deben recibir financiación, rendir cuentas y tener autonomía.

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