Aprender por proyectos o de proyectos

Aprender por proyectos o de proyectos

Es evidente que, como todo en educación, existen multitud de enfoques y perspectivas. Y una de las cosas que más me incomodan (y seguro que es cosa mía, que soy muy raro) es la falta de osmosis entre áreas de conocimiento, la falta de permeabilidad entre elementos que se interrelacionan cuando se trata de aprender a desarrollarse como persona. De eso se trataba esto, ¿no?

Es posible, se me escapa ciertamente y de verdad que lo intento, que exista una necesidad mayor de especializarse cuando se trata de etapas educativas superiores y yo no soy capaz de centrarme en un elemento único a desarrollar. También es muy posible que el tiempo que ya llevo en primaria me haya reducido mi capacidad de ver las necesidades que aducen algunos para esa necesaria (que no lo dudo, soy yo el incapaz de verlo) especialización a costa de la capacidad de perspectiva. Pero…

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Pero recuerdo hace ya muchos años a un familiar, que trabajaba (y trabaja) en una empresa tecnológica decirme lo valorado que están los perfiles de profesionales que no eran especialistas en un área sino que eran capaces hacer “un poco de todo” pero sobre todo tenían unas cualidades estupendas para “ver el todo”, visualizar el proyecto, tener perspectiva, tener visión.

Y, sinceramente, creo que hemos perdido esa perspectiva en educación. Todo lo llevamos a los estándares de aprendizaje, dejándonos guiar por una suerte de criterios que todos debemos cumplir a la misma edad (incluso en meses) y con el mismo entusiasmo sobre todos y cada uno de los innumerables (decenas y decenas) elementos que componen un currículo del que casi todos reniegan en privado pero que pocos critican en público. Y no contentos con ello, desechamos perfiles en todas las etapas, y más cuanto más subimos, de aquellos cuya mayor virtud es la perspectiva y la visón de conjunto.

No tengo nada claro que esto último se consiga con la especialización. Y desde luego esa perspectiva, esa “visión” es una de las cosas que más echo en falta en este sistema que dice querer desarrollar “emprendedores”… pues no, no se consigue de ese modo. Se consigue mucho más desarrollando, potenciando y mimando la curiosidad, valorando muchísimo más la creatividad, permitiendo y potenciando las habilidades transversales como elementos inherentes y verticales en el sistema educativo. Desde luego teniendo mucho más en cuenta una filosofía más integrador del saber (vamos que hablamos de nuevo de STEAM, ahora que el informe Horizon 2017 para las etapas de infantil y primaria lo sitúa en las aulas en menos de 3 años) y respetando mucho más las curvas de aprendizaje de cada uno (ahí sí que tiene sentido hablar de una educación personalizada o por lo menos más personal, si el término técnico no es el adecuado).

Estos elementos no se consiguen si no se trabaja POR proyectos pero sobretodo sino se aprende DE los proyectos Y cuando hablamos de aprender de proyectos, quizás deberíamos dejar algo (que sólo fuese un poco) de lado los estándares y prestar más atención a esas otras calidades a desarrollar y valorar (que no calificar). Pero no nos veo capacitados para tomar semejante giro en el plano educativo. Y menos cuando leo cosas como lo que tenéis a la derecha:

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En este texto -que más de un representante de la administración se ha apresurado a aplaudir porque considera que es exactamente eso lo que debemos hacer- se demuestra una vez más que comenzamos la casa educativa por el tejado hablando del primer paso en educación: medir.

Y no señor. No no no!! Lo primero no es medir. Lo primero es saber qué queremos para nuestro alumnado. Lo primero es saber qué entendemos por aprender. Lo primero es saber qué es importante. Lo primero es saber qué vamos a enseñar y a lo mejor nos damos cuenta que el concepto de currículo que usamos y las estupideces de los estándares es un concepto anacrónico y absolutamente fuera de la línea de futuro que necesita una educación que empodera las cualidades de nuestros pequeños y pequeñas.

Me planteo de qué sirve un aprendizaje basado en proyectos presentado y refrendado por una ley y administración si lo que vamos a hacer es asentarnos y acotarnos a estándares de aprendizaje, a criterios y niveles para “aprobar”, en vez de utilizarlos para hacer más grande a la persona, para que crea en si mismo, para que utilice su curiosidad para crecer y para que desarrolle su pensamiento crítico, su creatividad, su autonomía, su ética, su gestión para consigo mismo y para con los demás… y así un largo etcétera.

Quizás deberíamos pensar si lo que deben hacer nuestras chicas y chicos es aprender por proyectos pero sobretodo aquello que merece la pena aprenderse de los proyectos.

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